Alejandro Toledo – El Dragon Y El Condor Vuelan Juntos

PERÚ y China son culturas milenarias, dos de las seis cunas de la civilización humana. Nuestros pueblos tienen mucho en común. Dominaron una geografía agreste y usaron las montañas para generar agricultura. Allá sembraron arroz; aquí el maíz y la papa. Las raíces de ambos pueblos se mantienen hasta hoy.

Los primeros contactos entre Perú y China se remontan a fines del siglo XVI, cuando se inicia el intercambio comercial. Desde entonces, las relaciones se han intensificado con el pasar de los tiempos. La colonia china en el Perú es la tercera del mundo más numerosa, la principal de Latinoamérica.

El entonces presidente de Perú, Alejandro Toledo, en la Cumbre del Foro APEC en Shanghai.
El entonces presidente de Perú, Alejandro Toledo, en la Cumbre del Foro APEC en Shanghai.

Le correspondió a nuestro gobierno iniciar conversaciones para firmar un Tratado de Libre Comercio con China. Fue en 2004 que planteamos la propuesta y empezamos a trabajarla, durante una visita de Estado. Era una opción osada en ese momento porque primero debíamos reconocer a China como país con economía abierta. Algunos Estados se resistían a esta calificación, pero nuestra opción como país era eliminar las trabas para aumentar nuestro comercio bilateral. Necesitábamos crecer y en esa línea, sumar un espacio económico dinámico como el de China, era una prioridad.

Esta política de firmar un tratado de libre comercio se mantuvo en los gobiernos sucesivos. En 2009, después de cinco años de negociaciones, pudimos por fin suscribirlo. Entró en vigencia el 1 de marzo de 2010. Desde esa fecha, el comercio bilateral ha tenido un incremento sustantivo. De una balanza comercial de 10.105 millones de dólares norteamericanos en 2010 pasamos a 15.381 millones de dólares norteamericanos en 2014; un crecimiento de más del 50 %. Esa cifra bordea ahora los 18.000 millones de dólares.

El mayor inversionista minero

 En cuanto a inversiones directas, China es el mayor inversionista en el sector minero en el Perú, con 22.659 millones de dólares; seguido por Estados Unidos con 10.071 millones de dólares y Canadá con 8867 millones de dólares. Los principales proyectos son Las Bambas, de los inversionistas MMG Limited, Guoxin Int Invest Corp Ltd. y CITIC Metal Co., con una inversión de 10.000 millones de dólares; Marcona, de Shougang Corporation, que implica una ampliación y una inversión de 1500 millones de dólares; y Toromocho, de Chinalco-Aluminium Corp. Of China, con una inversión de 1320 millones de dólares.

China representa, además de un mercado potencial amplio, una fuente promisoria de tecnología intermedia y un socio cooperante interesante. Pero somos conscientes de que no podemos vivir siempre de la exportación de materias primas. Necesitamos dar el salto a una segunda generación de inversiones. Y eso pasa por afianzar en primer lugar nuestros lazos políticos y diplomáticos.

Socios Estratégicos Integrales

 Los vínculos políticos y diplomáticos con China atraviesan por uno de sus mejores momentos. En 2013 acordamos establecer una Asociación Estratégica Integral, lo que indica la voluntad mutua de profundizar las relaciones bilaterales en todos los campos y el interés estratégico que tiene China en nuestro país, por el volumen del comercio y apertura a sus inversiones, por los recursos que poseemos, por la disposición a cooperar y por el grado de influencia regional que se atribuye al Perú.

El nivel de la Asociación Estratégica continúa desarrollándose gracias a los frecuentes contactos de alto nivel entre los líderes de ambos países. Gracias a ello, la cooperación bilateral se está proyectando a niveles sin precedentes, como demuestra la formación del Grupo Tripartito para los estudios básicos de un Corredor Ferroviario Bioceánico Perú-Brasil y el Mecanismo de Diálogo Estratégico sobre Cooperación Económica.

Inversiones de segunda generación

 Como hemos señalado, nuestro siguiente paso será avanzar en intercambio de tecnología y en potenciar inversiones de segunda generación. Requerimos que productos industrializados en nuestro país accedan al gran mercado chino. La agroindustria puede ser ese primer gran paso.

El Perú tiene actualmente más de 18.000 hectáreas sembradas de palta Hass, reconocida en el mundo entero por su alta calidad. En 2014 exportamos 179.000 toneladas por un valor de 307 millones de dólares, teniendo un crecimiento del 40 % anual en los últimos 5 años. Este año se tiene previsto exportar a China entre 10.000 y 15.000 toneladas de palta Hass al año; esto significa unos 30 millones y 50 millones de dólares adicionales en nuestra balanza comercial.

Tenemos muchas expectativas en la exportación de arándanos y granada. Esperamos que China pueda reconocer al Perú como país libre de fiebre aftosa, tal como lo hace la Organización Mundial de Sanidad Animal desde el año 2013. La leche evaporada en China es uno de los ingredientes principales en la preparación de diferentes platos de las cadenas de restaurantes de comida asiática (tailandesa, vietnamita, coreana).

El sector forestal es otro rubro interesante. Desde el año 2000 tenemos presencia china en esta área en el Perú. Necesitamos potenciar este tipo de inversión comprometida con el manejo sostenible de los bosques amazónicos peruanos y con planes para incrementar su presencia y la promoción de polos de articulación bosque-industria en nuestro país.

La puesta en marcha del proyecto ferroviario Peruano Brasileño, con el apoyo de China, constituye igualmente una gran oportunidad para incorporar, en este proceso, un plan de desarrollo del sector forestal en el hinterland del recorrido planeado para este mega proyecto. El proyecto ferroviario se constituirá así en un pilar del crecimiento verde, expresado tanto en un manejo sostenible de los bosques amazónicos, como en la recuperación de las áreas degradadas con iniciativas de reforestación, y el desarrollo de una agricultura y acuicultura climáticamente inteligente. China tiene 30 % de su territorio con plantaciones forestales. Y esa es una experiencia que debemos aprovechar.

En lo que sí debemos trabajar fuertemente es en precisar los alcances de la propiedad intelectual. Existe una red de producción de maca (producto oriundo de los andes peruanos), con más de 2000 empresas chinas registradas. China cuenta con la capacidad tecnológica comprobada para reproducir genes y requiere de nuestro material genético para producir fundamentalmente quinua y maca. Debemos esforzarnos para obtener ventajas mutuas en el área de la innovación y la investigación dirigida a productos específicos de uso agroindustrial, o farmacológico. Y no perder nuestro capital biológico por un mal manejo de patentes.

La nueva Ruta de la Seda

 Por último, vemos con gran expectativa la política exterior del Gobierno chino con la propuesta de sus dos rutas: la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI. Esta última sería similar a la que desarrolló su país entre los siglos XI y XV, y que unía las costas de China con el Golfo Pérsico e incluso el Mar Rojo, a través del océano Índico. El Gobierno chino ha anunciado que el propósito de dicha iniciativa sería contribuir al desarrollo de las economías del Sudeste Asiático y de las regiones por las que atravesaría la ruta, incorporándolas, mediante grandes obras de infraestructura, a una red global de intercambio comercial y de inversiones.

Para materializar esta conexión que entrelazaría los continentes asiático, africano y europeo, es necesario impulsar la cooperación entre los países involucrados para desarrollar grandes obras de infraestructura (puertos conectados a carreteras y/o vías ferroviarias), flotas marítimas de alta tecnología y con mayor capacidad de carga e intercambios educativos y culturales.

Este ambicioso proyecto podría marcar un punto de inflexión geopolítico y geoeconómico de dimensiones globales, y encontraría en Sudamérica su correlato con el proyecto de conexión ferroviaria bioceánica entre Perú y Brasil, que permitiría agilizar y reducir el costo del transporte de carga desde y hacia China.

En ese sentido, por las potencialidades que entraña para mejorar, ampliar y fortalecer la conectividad entre el Perú y el Asia Pacífico, sería oportuno que el gobierno chino explore conjuntamente con el nuestro, las posibilidades de la incorporación de nuestro país a esta iniciativa, como ha sido propuesto por algunos académicos chinos, y como personalmente lo he notado en mi reciente viaje a Beijing en julio de este año.

El proyecto del corredor bioceánico potenciaría esta ruta y tendría verdaderos alcances globales al unir el Atlántico con el Pacífico. En ambos extremos de ambos océanos están China y el Perú. Es cuestión de trabajar para que el dragón y el cóndor vuelen juntos.

*Alejandro Toledo fue presidente Constitucional del Perú entre 2001 y 2006. Es, además, presidente fundador del Centro Global para el Desarrollo y la Democracia.

Fuente: CHINA HOY

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